Archivo Mensual octubre 2008

Perón y los peronistas

Yo sé que publicar esto en el blog para que la gente lo vea antes de lo que se va a decir esta tarde es como tirar la línea en el medio del desierto, pero por suerte la tinta de Internet no se borra. O por suerte hay algunas cosas que no resulta tan fácil borrar, o que se borren accidentalmente.

Les dejo la evidencia que hace peronistas a los peronistas, y que hace quién sabe qué a los dirigentes del Partido Justicialista que dicen representar a Perón. Se trata de los discursos del Teniente General sobre el destino de las cajas previsionales, que hoy por hoy el Gobierno de turno quiere estatizar. Pongámoslo en claro, quiere obtener los fondos que antes pertenecían al sector privado para manejarlos como se le dé el antojo. No sólo van a verse perturbados los fondos, sino también la gran cantidad de puestos de trabajo que generó. No sólo los puestos de trabajo, sino también la eficiencia con la que el sector privado sabe manejar los fondos (al menos el sector privado responsable y comprometido). No sólo el manejo de los fondos, sino también la probable “modificación” del beneficio que cada aportante va a recibir al momento de jubilarse.

Okey, por ahí en decirle al sector privado responsable me fui un poco de mambo… Pero que es más eficiente que el Estado, seguro.

Comparemos, aunque sea teóricamente, a esta toma forzada de fondos con el corralito… Uff, qué ocurrencia, ¿No?

El proyecto de ley fue presentado por el Poder Ejecutivo hoy en la cámara baja. La oposición (principalmente Coalición Cívica y PRO) ya se hace escuchar. La bolsa de Buenos Aires tuvo una caída histórica, -17%. La bolsa de España adjudicó su baja (-7%) al anuncio del Estado argentino, y el riesgo país de la Argentina pasó a ser el más alto del mundo.

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Navego, manejo, navego

Navegar por la web es como ir a cargar combustible en las estaciones de servicio. Uno puede ir a cualquier lugar, pero tiene que tener en cuenta una cosa. Si es cliente habitual de determinados lugares, en donde es evidente que concurren muchas personas, sabe que en esos lugares el producto va a resultar bueno. Si en alguna ocasión se encuentra en la necesidad de tener que cargar en otra, obviamente menos concurrida, quizás pasa que el combustible resulte adulterado.

La web es igual. Si uno recorre siempre las mismas páginas, las cuales en principio son visitadas por gran cantidad de personas, tiene la certeza que las posibilidades de contraer alguna enfermedad (léase virus, spyware o ser víctima de ingeniería social) son nulas, o a lo sumo considerablemente menores que en los demás sitios web. La web en este sentido es como la vida real (y me da cierto escalofrío establecer esa analogía). Hay webs de todos los tipos y colores, y no todas son iguales. Por más que una página tenga un diseño espectacular, los elementos más importantes muchas veces son invisibles a los ojos, o lo que es lo mismo, no son presentados por el navegador que estén usando (como Internet Explorer, Firefox u Opera), cualquiera sea. Esto no es una característica “negativa” de la web, porque dichos elementos fueron pensados para no ser expuestos en la presentación.

Por otro lado, y en rigor de verdad, en Internet no hay nada demasiado invisible. Cualquiera puede, en cualquier momento, consultar el código fuente de la página que está visitando. Dicho código fuente no es más que un archivo de texto plano (que puede ser estático o generado dinámicamente bajo petición) que contiene el idioma interpretado por el navegador para “dibujar” la página a la que se está accediendo. Es decir, cualquier página web “desnuda” no es más que texto plano (exactamente igual a un archivo TXT), aunque para muchos resulte totalmente inentendible. Tanto en Firefox como en Opera el código fuente puede verse tecleando Ctrl + U. En Internet Explorer, en cambio (por lo menos hasta la actual versión 7), no consideran que eso sea tan importante dado que es necesario ir a Ver > Código fuente para obtener el resultado. Si bien la diferencia en principio resulta menor, créanme que a la larga se hace notoria, cuando dicha acción se ejecuta con frecuencia.

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