Escuchen, escuchen

Las dos cosas que voy a contar seguramente se cruzan en un punto: el sonido. Si las vemos desde varios ángulos, no tienen nada que ver. Pero si consideramos la escencia, las ondas vibratorias que viajan a través del aire se hacen notar. No, tranquilos que no estoy mamado.

Releyendo un poquito el blog me doy cuenta que quizás se me esté yendo un poco la mano con el tema política. Cuando era (no mucho) más chico y leía de temas de política pensaba que eran todos lo mismo, y casi nunca les daba pelota. Eran cosas que no entendía y que no me preocupaba entender. Eran cosas de grandes, que hablaban un idioma que realmente no entendía. Hasta que un día, en “Ética”, de Aristóteles, las primeras páginas hablaban de eso.

¿De política? ¿Qué tiene que ver la ética con la política?

Al parecer, no mucho. Pero lo que dice Aristóteles, no al pedo, es que a la política hay que darle bola. ¿Por qué? Porque es la ciencia que va a dominar a todas las demás. Muy simple, pero tremendamente cierto. Desde ese punto mi idea fue la de “Ah, entonces tiene que ser interés de todos, y no dejar que los vivos de siempre se alimenten del desinterés de todos los demás”.

Dejando un poco de lado la introducción, hablo de las dos pequeñas cosas que quiero decir. Primero lo primero. Hace varias semanas que me vengo metiendo en el tema de codificación digital de información. Más precisamente, de audio, seguramente porque la música es uno de mis artes preferidos (no por nada la guitarra es mi mejor amiga, con perdón de mis amigas).

Si yo les pregunto por audio digital, o sea, por el audio que cada uno tiene en su computadora, todos me van a responder con tres caracteres: mp3. “Emepetrés”, pienso yo… ¿Qué sabrá cada uno de un emepetrés?

El mp3 es un formato de codificación de audio. Hay más. Esto es el primer paso para entender todo lo que sigue, porque desgraciadamente hoy la gente empieza a aprender por lo último. No solamente mp3 es uno entre varios formatos, sino que además es un formato que comprime audio con pérdidas.

¿Con pérdidas?

Sí, para poder crear archivos más chicos, los mp3 descartan datos del sonido original de forma irreversible. Esos sonidos son los que probablemente no escuchamos, o escuchamos menos que todo lo demás. Según la cantidad de datos que descarten, los mp3 van a tener más o menos “kbps” (kilobits por segundo), que seguramente todos ubican. “128 kbps” les resulta familiar, ¿no? Bueno, de acá resulta que los mp3 tengan distintas “calidades”. A mayor calidad (o kbps), más datos por segundo almacena un mp3 respecto del archivo original. Luego, los mp3 no son todos iguales.

¿Cómo es esto de descartar datos del audio original y sonar igual?

Se usan modelos psicoacústicos. Resumidamente, lo que permiten es detectar cuándo existen sonidos que no podemos escuchar, o porque no nos da el tímpano o porque de todos modos los tapan los demás. En base a eso, cada formato, con su modelo propio, elimina datos y “sigue sonando igual”.

Hasta ahora tenemos que:

1. El mp3 es un formato de compresión de audio. Hay más.
2. La compresión de mp3 es con pérdidas. Elimina datos.
3. Los mp3 no suenan todos igual. Tienen calidades diferentes.

Lo que tiene el mp3, la pequeña cosita que tiene el formato más popular, es que está patentado. Que nos bajemos música a lo loco por el Ares o el eMule no quiere decir que alguien no esté pagando por elegir usar mp3 como codificador de audio. Lo que hacemos el resto es generalizar todavía más su uso, con lo que los que son dueños de las patentes ensanchan alegremente su bolsillo.

Ahora, hay un formatito, un formato no muy conocido, que le está empezando a hacer sombra a mp3. Se llama Ogg Vorbis y está en los archivos .ogg. No solamente llegan a la misma calidad que un mp3 con menos kbps (con lo que ocupan menos espacio), sino que además es un codificador totalmente libre de patentes. En criollo, lo pueden usar para lo que se les cante y no le tienen que pagar a nadie. Todo legal.

Si quieren más detalles técnicos pueden entrar en esta página. Como conclusión les voy a decir: Instalen el programa BonkEnc (cualquier duda con la instalación y uso del programa me pueden preguntar) y extraigan el audio de un CD en Vorbis con calidad 3 (112 kbps). Compárenlo (sonido y tamaño) con el mp3 de 128 kbps. Elijan.

El segundo tema es algo que realmente me sorprendió, y me dejó con una emoción bastante indecisa.

Alguna vez dije que escucho a Baby Etchecopar (pueden usar la mini barra de búsqueda del blog para saber). Me parece un tipo muy centrado y muy distinto de lo que está en el inconciente colectivo. En enero de este año Baby se tomó vacaciones de casi un mes. Antes de irse, la gente le pedía que no se fuera y que siga haciendo el programa, porque no iban a soportar su ausencia. Es decir, la gente que lo escucha realmente aprecia lo que Baby dice, o lo que Baby es.

La cuestión es que Baby se tomó vacaciones y que volvió. Yo no lo escuché durante su primer programa en su nuevo horario (realmente se me pasó), pero sí supe enterarme de algo al otro día. Y, aunque me cueste decirlo, gracias a Facebook.

La noticia es que Baby me mencionó. Indirectamente, pero lo hizo. Baby contó sobre su repercusión en la gente durante su ausencia, entre lo que se incluía la creación de alguna página en Facebook diciendo Yo escucho a Baby Etchecopar… Me enteré gracias a un comentario en la misma red social.

Al otro día lo confirmé, al ver que dicha página estaba teniendo un empuje interesante y al escuchar a un oyente en el programa del martes.

¿Me río o lloro?

Trackback a esta entrada | Suscribite a los comentarios a través del Feed RSS

Dejar un comentario

Para personalizar la foto de tus comentarios podés registrarte en Gravatar.

Podés usar estas etiquetas HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>