Venezuela, Isla de Margarita. Tienda en la costanera. Después de pagar, la dueña -de unos 40 años- me dice que, sin mirar, meta la mano en un recipiente de vidrio y saque 3 piedras. Al ser muy chicas, saco más sin querer, y miro para ver cuántas tenía que devolver. Al bajar la vista, escucho el “sin mirar” al instante, pero de todos modos devuelvo una color blanco, o transparente, no sabría decir bien. No por el color sino por ser la primera que distinguí.

Resultado, quedé con 2 turquesas y 1 amarronada. La mujer me mira la mano y me dice “turquesa es espiritualidad, marrón es multiplicación del dinero”. Le agradezco, la saludo y seguimos camino.

Me había quedado con la curiosidad, sin embargo, de qué significaba la blanca o la transparente. A la vuelta de nuestro recorrido, volvimos a pasar por la tienda, y busqué a la mujer. Blanco resultaba ser salud, y transparente, sinceridad del corazón.

En claro, voy a vivir la vida muy intensamente, y no-escaso de plata, siendo enigmático o teniendo dobles intenciones, hasta los aproximadamente 30 años en que el cuerpo me explote…

…es perfecto.