El nuevo sistema de autorización de compra de dólares del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no funciona (deberían leer la nota para entender este post): la evidencia muestra que rebota a gran parte de la población, y sin brindar motivo alguno. En efecto: hoy por hoy muchos de los que ayer podían comprar moneda extranjera, hoy no pueden (y el motivo ni siquiera interesa). Y para este análisis, la única verdad es la realidad.

Lo anterior lleva a pensar que la medida no busca lo que dice que busca (evitar la evasión impositiva, y la fuga de capitales). De lo contrario los responsables hubieran esperado a que funcione como tiene que funcionar, antes de siquiera llevar algo a la práctica. Ningún país serio implementaría un sistema informático sobre una cuestión tan relevante si no está seguro que dicho sistema es 99% confiable. Menos cuando la medida nunca fue anunciada previamente, e implementada sin mediar palabra.

Se imaginan por ejemplo a EEUU trabando efectivamente sus exportaciones, de repente, por un sistema que, sin importar qué, siempre rebota las operaciones?
Yo no.

Todo el conjunto muestra sin duda alguna que se trata de una acción desesperada por frenar la demanda de divisas norteamericanas. Más aún, desde hace tiempo, mediante la liquidación de divisas el Estado se hace con los ingresos en moneda extranjera de los exportadores, dejándoles en retorno el equivalente en pesos. Lo que nos deja, a fin de todo, con un excelente secuestro de los dólares por parte del gobierno.